Los Bonsáis de mi vida

Roberto Cano artista del Bonsái.Roberto Cano Socarrás es un hombre lleno de naturaleza. Su casa es un gran paraíso terrenal rodeado de mar, lomas y aire puro. ¿Qué mejor medicina se puede pedir para alimentar los sentimientos y emociones de una vida?

De profesión es Ingeniero Eléctrico; aunque sus deseos de hacer lo vinculan actualmente como coordinador y escenógrafo de la televisión local: Nuevavisión, y además artista en el cultivo del bonsái. Sus problemas visuales le asistieron duras pruebas desde niño.

“Por el glaucoma tuve que dejar los estudios, y en edad laboral hice el sexto grado, el noveno y la facultad. Trabajé de auxiliar de almacén, de pintor, y estuve en un curso de electricista en la Escuela de Montaje de Nuevitas. Luego trabajé en la Empresa de Fertilizantes, fui aumentando de categoría, continué estudiando por las noches y me hice ingeniero eléctrico. Mi vida ha sido dura, pero no me quejo.”

Los bonsáis constituyen para Cano la vía de escape a los problemas y al estrés cotidiano, además de una forma de hacer algo útil y diferente, que poco a poco se ha convertido en un atractivo para visitantes, apasionados de esta técnica y hasta especialistas de la Agricultura en Cuba.

”Las personas comenzaron a visitarme, la Granja Urbana se enteró y el Movimiento de Patios de Referencia me declaró en 1995, patio de Referencia Nacional; mientras los doctores del Plan Turquino Manatí me motivaron a mantener la idea, y así me fui comprometiendo. Tuve que investigar mucho. Me hacían preguntas que no podía contestar, porque no estaba bien preparado en el tema, fue un gran reto. El acercarme a los bonsáis y a la Cultura China me hizo renacer, fue como una terapia.”

Cuando un bonsái florece cano se siente el hombre más dicho del mundo.

”Cuando nace la frutita que tanto se espera, todos le pasan por el lado y la admiran. Es un espectáculo maravilloso. No tengo palabras para describir lo que siento por estas pequeñas plantas”.

A la sombra de un bonsái: el de sus nobles sentimientos, vive el deseo de un hombre que de la tristeza cultivó la alegría y la esperanza; que con perseverancia y buena voluntad ha logrado ser un maravilloso ejemplo para las nuevas generaciones.

”Recuerdo con mucho agrado el día que el abuelito de un niño de once años que había venido a preguntarme cómo hacer un bonsái, se apareció con una carretilla y una piedra ya tallada por el propio niño, para preguntarme si estaba bien o le faltaba algo. Me impresionó muchísimo las habilidades de este niño y de muchos otros que vinieron después, porque querían aprender, el saber que juegan, corren, estudian y también buscan un espacio en su tiempo para tallar la piedra y cultivar el bonsái es verdaderamente maravilloso. A partir de allí me di a la tarea de enseñar a todos los que se interesaran en este maravilloso arte.”

Entre bonsáis sembrados en las más inimaginables macetas, sonajeros que se mueven con el viento y piedras extrañas trabajadas por las manos de un hombre que hace de sus inquietudes y deseos de superarse un escenario lleno de obras de arte, se desarrolló este intercambio que solo el misterio de apasionadas palabras pudo revelar.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Medio ambiente

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s