La almohadilla de olor de Martí

Almohadilla de olor que en 1877 le obsequiara María García Granados (La niña de Guatemala) al Apóstol.La ternura del amor llega hasta nuestros días, aunque lejano parezca; y siento que casi una metáfora literaria escribo cuando me refiero a cualquier tema en el que aludo a martí. Viajar a través de sus poemas y prosas nos colman de amor.

Hace ya algún tiempo leí un trabajo publicado en la prensa referido a la almohadilla de olor que la célebre “niña de Guatemala” le regaló al apóstol hace ya más de 135 años y que hoy se atesora con celo en la fragua Martiana junto a otras reliquias del maestro.

¿Cuántos suspiros no compartió esa tersa y simbólica almohadilla bordada con ramas y flores? ¿Cómo María Josefa, la niña de Guatemala, en ese entonces con 17 años habrá enfrentado ese amor platónico que sintió hacia Martí quién le impartía clase de composición?

…Ella dio al desmoriado, una almohadilla de olor, él volvió, volvió casado; ella se murió de amor…”

De ese pasaje amoroso del Apóstol hoy solo queda la almohadilla testigo de la fascinación y la utopía que la joven guatemalteca sintió y el hermoso poema que 16 años después del encuentro escribió el Maestro como testamento de un amor imposible:

”…Ella dio al desmoriado, una almohadilla de olor, él volvió, volvió casado; ella se murió de amor…”

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