Amor eterno desde El Camagüey

amalia-simoni-agramonte-1872Su nombre se deriva del amor. En ella se encontraron la valentía, la maternidad, el respeto a la unión matrimonial y el ejemplo de una cubana luchadora que jamás claudicó en el logro de sus sueños.

Contra todas las adversidades la manigua redentora, y específicamente la finca La Matilde fueron la cuna de un amor que iluminó la naturaleza circundante.

Adorada Amalia mía:
Sin esperanzas de que ésta llegue a tus manos, te dirijo solo algunas palabras para que tengas noticias de mí, si por ventura logra pasar por un conducto seguro. Sólo he recibido una tuya, contestada ya; ¡Cómo se hacen aguardar tus cartas! ¡Cómo ansío

Mi Ignacio querido:

“… quisiera oírte decir incesantemente que me quieres como no es posible querer a nadie más, y que te es necesario mi cariño; mi cariño que excede a todos; cuya inmensidad no es posible exagerar y que desafía por su duración a la misma muerte, como por su constancia a las mayores contrariedades…”

No se podía amar más. Sus corazones viven y respiran juntos,  en la inmensidad del cielo y la profundidad de los océanos. En cada mujer cubana que idolatra a sus hijos, a su pareja, a la patria.

En Amalia Simoni se concretaron  los valores de una Cuba que sigue adelante con el ejército de mujeres que velamos porque su libertad no deje de surcar las estrellas.

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