El placer de comer

Por Gerardo de la Llera Domínguez

comer_250_180La alimentación es algo fisiológico y necesario, pues es la forma de adquirir la energía que necesitamos para todos los procesos metabólicos del organismo. Sin alimentación, no puede haber vida.

Los animales al igual que los seres racionales requieren igualmente de la alimentación, lo que hacen con ese sólo objetivo y posiblemente al inicio de la aparición del hombre sobre La Tierra, fue así también. En esa era también el hombre tomaba el alimento con la sola finalidad de mantenerse y lo hacía en forma instintiva.

La comida era prácticamente la razón de la vida y de una forma u otra trataba de buscarla. Eran al principio nómadas, hasta que en la evolución se fueron asentando las comunidades, convirtiéndose el sistema de vida hacia diferentes modelos a través del tiempo. Con esta propia evolución el acto de ingerir alimentos se fue tornando en algo placentero y ya comenzó a perder el antiguo objetivo, por lo menos en forma consciente.

Comer se transformó en un placer más que en una necesidad, aunque hoy en día todavía desafortunadamente existen comunidades en el Mundo cuyo principal problema como elemento de subsistencia es la comida. Pero la causa de estos males que sabemos a quienes responden y de quienes se pudiera lograr su solución sería tema para tratar en forma específica y largamente. Por esto nos debemos circunscribir al aspecto referido de la comida como uno de los placeres del hombre.

El placer de la comida ha estado presente desde muy atrás en la historia de la Humanidad y la propia historia está llena de ejemplos vivientes.

Todos recordamos por su espectacularidad las orgías romanas, donde la comida era un punto central de la celebración, al punto de que fueron capaces de construir espacios llamados “vomitorios”, donde después de haber comido en forma sumamente exagerada y sin pode ingerir más comida, el deseo de seguir disfrutando de ese placer hacía que fuesen a esos lugares para vomitar lo ingerido y quedar de nuevo vacíos para iniciar una nueva comida. Este vómito era provocado por medio de la introducción en la parte posterior de la faringe a través de la boca de la pluma de un ave, lo que estimulaba el reflejo del vómito.

El “placer de comer” fue uno de los elementos responsables del advenimiento de la civilización europea al Nuevo Continente, pues en parte lo motivó la necesidad de encontrar nuevos caminos para llegar a “Las Indias”, donde se podían encontrar las “especias”, tan codiciadas en esos momentos, al punto que llegaron a valer más que el oro. Y todo era para poder tener comida con mejores sabores, que reforzaran el placer de comer.

La evolución de la civilización, fue paulatinamente buscando nuevas comidas y cada vez estas comidas se tornaban más dañinas. La grasa y la proteína animal se comenzaron a consumir en forma indiscriminada, por su atrayente sabor, sin percatarse aún el ser humano de que era su propia destrucción. El deterioro de las arterias, con los depósitos de colesterol, acortaba la vida. Las dietas ricas en proteína animal, con pocos residuos hacían que la bilis se mantuviese más tiempo en el intestino con el desarrollo de cáncer de colon y así pudiéramos citar numerosos ejemplos de daños a la salud determinados por la comida.

Ya en fecha más reciente, cuando se descubre gradualmente todo ese daño, se comienzan a establecer dietas rígidas que si bien es cierto que son muy saludables, quitan al hombre ese antiguo valor que es una de las diferencias con los animales: “El placer de comer”.

Pero es posible hacer dietas sanas sin perder el referido placer, si observamos algunas prácticas y hábitos alimentarios. Para sentir placer al comer no es necesario hacer como los romanos acostumbraban y se puede experimentar placer comiendo en forma moderada. No quiere decir que no se pueda comer proteína animal, pero si lo vamos a hacer, podemos eliminar de la misma toda la grasa inútil.

Por ejemplo al pollo se le debe quitar la piel, al cerdo quitarle las partes de grasa y así en muchos otros casos. La grasa que usemos puede ser vegetal y junto a las comidas debemos ingerir suficiente cantidad de alimentos que dejen residuos, con lo que además evitaremos comer demasiado de otros alimentos más dañinos.

Estamos convencidos de que para comer saludable, no necesariamente se debe perder el “Placer de comer”.

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