El maravilloso mundo de los colores

colores_250_183La policromía de la vida resulta infinita. Los colores que en ella se mezclan producen sensaciones, sentimientos, transmiten mensajes a través de códigos universales,  expresan valores, estados de ánimo, situaciones y sin embargo… no existen más allá de nuestra percepción visual.

El color es el producto de las longitudes de onda que son reflejadas o absorbidas por la superficie de un objeto, pero por otro lado sin la intervención de nuestros ojos que captan esas radiaciones electromagnéticas, de un cierto rango, que luego son transmitidas al cerebro, ese color no existiría.

Los científicos, físicos, filósofos y artistas los puntualizan cada uno en su campo y en estrecho contacto con el fenómeno del color.

Por la inquietud que me provoca la historia del color descubrí que antes de Cristo, el filósofo Aristóteles definió que todos los colores se conforman con la mezcla de cuatro básicos que eran los de la tierra, el fuego, el agua y el cielo.

Siglos después, Leonardo Da Vinci quien también consideraba al color como propio de la materia, avanzó aún más definiendo la escala de colores básicos: primero el blanco como el principal ya que permite recibir a todos los demás colores, después en su clasificación seguía amarillo para la tierra, verde para el agua, azul para el cielo, rojo para el fuego y negro para la oscuridad, ya que es el color que nos priva de todos los otros. Con la mezcla de estos obtenía todos los demás, aunque también observó que el verde surgía de una mezcla. Finalmente fue Isaac Newton quien estableció un principio hasta hoy aceptado: la luz es color.

Con esta definición, apartándome un poco de la historia, sin quitarle su importancia, porque gracias a ella puede conocer la evolución del color,  si depende de la luz para conformar el espectro de gamas que llenan de alegría la existencia, pues el blanco entrará a nuestra casa de la mano con la paz, el amarillo regalará abrazos calurosos, el rojo prenderá la llama de un tierno beso de amor.

No existirá cuerpo opaco ni corazón olvidado cuando llegue el verde iluminado de esperanzas, mientras que detrás de él hará su entrada el azul profundo de ideas, el morado elegante y después el naranja juvenil.

Y aunque el negro lo asociemos a la ausencia de sentimientos o a la tristeza también lo arroparemos entre los brazos coloridos de la luz que siempre debe primar en nuestros corazones.

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