Una historia que termina en agradecimiento sincero

imagesQuizás mi agradecimiento sea uno más, de la larga lista, que ya inscribe en su historial de excelente profesional.

Quizás mis palabras sean insuficientes ante la gran hazaña que para toda la familia ha hecho por mi mamá.

La espera fue inconsolable luego de dos años sin tener un diagnóstico certero ante tanto dolor y desesperación. Desfile de angiólogos, ortopédicos, clínicos y otros muchos especialistas intentaron buscarle solución a la dolencia de mi progenitora, que  a pesar de solo estar  habitando en las cuatro décadas de vida aproximadamente, su pierna derecha no la dejaba respirar el aire puro que a su edad merece.

Luego de tanto rodar de hospital en hospital y de especialista en especialista, solo una luz en el camino se vislumbraba, llegar a las manos del doctor Miguel García, a quien conocíamos del terruño de lomas y ballenatos al que pertenecíamos ambos: el municipio de Nuevitas.

Parecía que no llegaba el día justo del encuentro con quien ya era nuestra última esperanza, pero a petición de él mismo, nos encontramos en el camino a la preocupada y humana neurocirujana Gretel Mosqueda, quien tomó el caso de la mano y le prometió a mi mamá que si de ellos dependía la causa de su dolor se encontraría y la solución sería colegiada entre ambos.

Así fue, y orientado TAC, resonancia y ultrasonido todos resultaron en un quiste de18 cm en un ovario que comprimía uretra, riñón, venas y arterias que por allí pasaban, cambiando la coloración , el tamaño y hasta la forma de su pierna derecha que en los últimos instantes ya ni siquiera podía mover.

Y aunque parezca un caso de esos raros que se presentan en series médicas que tanto seguimos por la televisión, solo puedo decir que su realidad era tan cruda que no encuentro palabras, luego de haber despertado de esa pesadilla, para describirla.

El resultado cierto es que después de tanta incertidumbre, al fin hoy mi mamá expone feliz que no tiene dolor y que  a pesar de las molestias de la cirugía, de la que aún está convaleciente con 22 inolvidables puntos de alegría que conservará por siempre en si vientre, jamás olvidará a esos dos ángeles de la guarda que fueron para ella Gretel y Miguelito como cariñosamente lo llaman sus conocidos.

Mami después de la operación celebrando su cumpleaños

Mami después de la operación celebrando su cumpleaños

Ah y aunque parezca que estoy llegando al final de una historia que ha inscrito una página única en nuestras vidas, mi mamá al lado mi mío me recuerda que no puedo dejar de agradecer a los jóvenes médicos que integraron el equipo del doctor García, a los estudiantes y enfermeros que se desvelaron por atenderla en la sala de cirugía, y a los acompañantes y pacientes que fueron para todos nosotros una gran familia en el hospital provincial de la capital agramontina.

 

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