Corre mar por mis venas

Del mar surgió la vida por eso a él regresamos en busca de ella. Desde la comunidad primitiva los aborígenes se dieron cuentan que una fuente importante de alimento la proveía la pesca y comenzaron a desarrollarla como una actividad fundamental para la supervivencia.

A través de los siglos esta interacción hombre-mar se ha consolidado y hoy no solo se presenta como actividad económica y de abastecimiento, sino también como un oficio. Nuevitas tiene mucha historia que contar entorno a esa labor.

Un ferviente protagonista del arte de la pesca es Miguel Oscar Fals Varona, segundo hijo de una familia nuevitera de pescadores, quien nació con el mar en las venas. Desde los 14 años comenzó a trabajar en el barco La Margarita ayudando a su padre.

¿Qué recuerda de sus inicios como pescador?

“Tuvimos que salir al mar por problemas de la economía que había en la casa, éramos muchos hermanos y nuestros padres ya no tenían para todos, había que salir delante de alguna forma”.

¿A pesar de los problemas económicos, le gustó su oficio?

“Sí, me gustó. Estar en contacto con el mar siempre me ha llamado mucho la atención, desde que era un niño me perdía mirándolo”.

Luego de 16 años de jubilación Carito, como cariñosamente lo llaman, no se acostumbra a estar lejos de su trabajo.

¿Qué siente usted cuando ve el mar?

“Siento mucho, porque figúrate fueron cuarenta y pico de años en él. El mar es lo máximo para mí, todavía sueño que pesco y quisiera hacerlo de nuevo”.

En sus ojos se reflejaron los recuerdos, y entre tantos quiso compartir algunos:

“Un pulpo me cogió por el brazo y después me agarró el pescuezo completo”

¿Y cómo se zafó?

“Con mucho trabajo, porque cuando me pasó estaba solo. Otra vez me acuerdo de un peje gata que me mordió por una pierna, pullas de un chucho que se enconaron y otras marcas más que guardo como recuerdo de mi trabajo”.

Entre tantas anécdotas Carito destacó la importancia que tiene la educación en la sociedad cubana.

¿Cómo era la educación en aquella época Carito?

“Bastante difícil, yo no pude estudiar, porque tenía que trabajar, éramos nueve hermanos y los mayores teníamos que ayudar y buscar la comida para la casa. No teníamos la oportunidad que se tiene ahora, pero cuando triunfó la Revolución yo fui a la escuela por la noche, después que venía de trabajar”.

Esta oportunidad está al alcance de todos, lo que debemos comprender es que el proyecto social cubano necesita tanto de un científico como de un pescador para construir este hermoso modelo socialista que soñamos.

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