Querer a Jaronú

Las vivencias de una mujer sensible, profesional y apasionada se mezclan en este testimonio. Un antes y un después nos relata ¿Qué la marcó en sus visitas al batey Jaronú?

Cuando fui por primera vez en el año 1998, por razones de trabajo. Recorrí durante unas horas, una magnífica ciudad jardín, colmada de flores, fuentes y verde follaje. Las aceras estaban sombreadas por altos árboles, mientras que hileras de majestuosas palmeras flanqueaban sus parques. La tierra colorada se presentaba en calles anchas y aceras por encima de estas. Las casas particulares exponían una arquitectura colonial distintiva de los bateyes azucareros de la época. Un escenario tan peculiar me sorprendió, que pensé  estar frente a un “estudio de cine”.

Nélida López Ávila, especialista en Urbanismo de la Oficina del Historiador de la ciudad de Camagüey, es esa mujer de increíbles sentimientos de quien le hablé. En su historia lo pueden evidenciar.

Caminé las calles de Jaronú  presta a descubrir los lugares más imaginados. Visité entre otros la antigua casa del administrador del Central para observar la restauración de la misma; entre los escombros algo me llamó la atención por su apariencia geométrica. Era una pequeña losa de piso, tan minúscula, que parecía un fragmento de otra. La tomé y decidí llevarla conmigo como un recuerdo de aquel lugar.

Para muchos esta sería simplemente una losa, pero para Nela, como cariñosamente la conocen sus amigos, era algo más…

A partir de ese día grabé en su superficie la fecha 18-5-1998 / Jaronú. La losa pasó a formar parte de uno de mis útiles de oficina, al convertirse en pisa papel. Así por más de cinco años realizó su función hasta que un día cayó al piso y solo quedó grabada en mi memoria “como la losita de la casa del antiguo administrador del Central del Batey Jaronú”.

 Pero el destino es tan impredecible que el día que escribió para que Nela volviera a Jaronú se cumplió hace solo unos pocos meses. Pero regresó al lugar, para llevarse otra impresión, y a partir de allí sentirse comprometida con una tarea…

Pasaron 19 años para que regresara al lugar de mis recuerdos, esta vez en la avanzada de los que tendríamos que realizar un levantamiento de las afectaciones producidas por el devastador huracán Irma. Sentimientos de tristeza y dolor se apoderaron de todos los que llegamos allí. Cuando me detuve a observar lo que que

lmente en su cubierta de tejas francesas.

La Casona -casa del antiguo administrador del central- se encontraba en pie, aunque bastante deteriorada. Actualmente es un Motel que administra Flora y Fauna, y fue allí, donde encontré la losita hace más de una década; y mira que coincidencia al final del día nos reunimos en ese lugar, para contabilizar los daños.

 Quién le iba a decir a Nela que la vida la volvería a llevar al hermoso paraje de antaño, pero ahora con la misión de ayudar a la rehabilitación del batey como trabajadora de la Oficina del Historiador que es.

Salimos de allí con la certeza de que regresaríamos todos al lugar a reconstruir lo que la naturaleza se empeñó en devastar. Hoy tres meses después, Jaronú renació con nuevos bríos gracias a todos los que de una u otra forma aportamos un granito de arena, para salvaguardar la memoria histórica de este especial pedacito de suelo al norte de Camagüey.

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